La muralla del Cerro de San Cristóbal, más conocida como murallas de Jayrán, es lo que hoy permanece en pie de la antigua muralla que rodeaba toda la ciudad y fueron construidas por el primer rey de la Taifa De Almería, Jayrán. A pesar de que se han encontrado más secciones de dicha muralla en otras zonas de Almería, como en los cercanos refugios subterráneos de Almería, esta es la única parte que siempre se ha encontrado al aire libre y no ha sido descubierto posteriormente en estado de ruinas. Originalmente, su nombre era monte Laham, que en árabe significa carne. Su nombre católico procede del corto periodo en el que Almería estuvo bajo el dominio de Alfonso VII, en el que se erigió un castillo dedicado a San Cristóbal, hoy en estado de ruina progresiva. Fue erigida para proteger el antiguo barrio de La Musalla, en tiempos de Abderramán III, entre los años 1012 y 1028. La muralla, con una sección de tres metros de grosor y cinco metros de altura, cuenta con un total de siete torreones: tres de planta cuadrada de origen árabe, y cuatro de planta circular de origen cristiano, erigidas por orden de Alfonso VII en el año 1147. También permanece en pie una puerta, conocida como Puerta de la Almudaina. Para la restauración de los torreones derruidos tras la contienda del siglo XII, se reutilizadon bolaños que se encontraban por el suelo.
Estatua del Sagrado Corazón de Jesús
Monumento al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de San Cristóbal.
Se trata de una imagen, erigida durante 1928, sito en lo más alto del Cerro de San Cristóbal. Está realizada en mármol de la localidad almeriense de Macael. Fue dinamitada nada más estallar la guerra civil española, y posteriormente reconstruida en 1944. Fue finalmente restaurada el año 2000.
Las murallas
Las murallas de La Hoya y del Cerro de San Cristóbal son bienes inmuebles de interés cultural que se hallan conectados entre sí, uniendo el Conjunto Monumental de la Alcazaba de Almería con el Cerro de San Cristóbal, bajando por el cerro de La Hoya. El primer rey de la Taifa almeriense, Jayrán al-Amiri, las mandó construir en el siglo XI para cercar la ciudad y protegerla de los posibles ataques de los enemigos. En la actualidad, únicamente se conservan de forma más o menos completa estas partes de la antigua muralla, junto con algunas torres y tramos sueltos repartidos por la ciudad.
El nombre cristiano que recibe la muralla del Cerro de San Cristóbal procede del corto periodo en el que la ciudad de Almería estuvo bajo el dominio de Alfonso VII (1147-1157), donde se erigió un castillo dedicado a San Cristóbal, que actualmente se encuentra en estado de ruina progresiva.
Valores patrimoniales
Estos lienzos de muralla formaban parte de la cerca islámica de la ciudad de Almería durante la época taifa. Son los dos únicos lienzos que se han conservado de forma más o menos completa, frente al resto de vestigios aislados documentados en otras zonas de la ciudad.
Descripción técnica
Las murallas, realizadas en tapial, cuentan con 3 m de grosor y 5 m de altura. La muralla del Cerro de San Cristóbal se compone de siete torreones, siendo tres de ellos de planta cuadrangular, de origen islámico, y los cuatro restantes de planta circular, habiendo sido realizados durante los diez años de ocupación cristiana de la ciudad. También permanece en pie una puerta, conocida como Puerta de la Almudaina.
La muralla de La Hoya se extiende por todo el barranco conectando la Alcazaba con el Cerro de San Cristóbal. Ésta se compone de siete torreones de planta cuadrangular de origen islámico.
En el siglo XII se produjo una contienda en la que se destruyeron gran parte de los torreones, por lo que para la restauración de estos se utilizaron los bolaños que se encontraron por el suelo.
Factores de riesgo
Deterioro y destrucción de los materiales debido a diversos factores: el paso del tiempo y su exposición al exterior, la intervención inadecuada de la Junta de Andalucía que colocó placas de acero corten en parte de los torreones, los actos vandálicos como la realización de botellones en el área de la muralla del Cerro de San Cristóbal, la realización de pintadas en la propia muralla, la destrucción de los materiales a causa de lanzamientos de piedras a la muralla por parte de los ciudadanos…
Primeros auxilios
La Junta de Andalucía intervino en la restauración de la muralla de Jayrán colocando placas de acero corten en algunos torreones, actuación que fue muy criticada por la ciudadanía. La revista “Descubrir el Arte” se sumó a las críticas de los almeriense por dicha restauración calificándola de “arbitraria y chapucera”. Para ésta, lo realizado en la muralla es lo contrario a una restauración digna. Las críticas se basan en la consideración de que la colocación de las placas de acero corten se ha realizado a modo de «tiritas», estropeando la esencia de la muralla.
La propia UNESCO ha alegado que el material empleado en la restauración es un desacierto, pues el acero corten “presenta una textura lisa y un color marrón oscuro que supone un tremendo contraste con el resto de la muralla”, añadiendo que al situarse en un ambiente cercano al mar y expuesto en la intemperie, “tiene la desventaja de que producirá manchas de oxidación sobre las fábricas antiguas de tapias situadas debajo es totalmente inadecuado cuando se utiliza en restauraciones de monumentos construidos con materiales porosos como las tapias andalusíes”
Castillo de los Fajardo Vélez Blanco En la Sierra María de Almería se encuentra Vélez-Blanco , un pueblo inconfundible. Antes de entrar, observa: te encuentras en medio de un espacio natural protegido. Desde aquí es fácil vislumbrar águilas reales y buitres leonados planeando por la sierra. Ahora sí. Dentro del pueblo; calles cuidadas, edificios históricos y casas con rejas con todo lujo de ornamentos. Se nota que a los habitantes de Vélez-Blanco les gusta tener su hogar bien presentado para las visitas. ¿Pero, qué lo hace inconfundible? Sin duda, el castillo que lo corona, también conocido como Castillo de los Fajardo . Ésta impresionante construcción se edificó en el siglo XVI, entre 1506 y 1515, por orden de don Pedro Fajardo y Chacón, primer marqués de los Vélez. La fortaleza se emplazó sobre una vieja alcazaba musulmana. Sin embargo, nunca hubo enemigos de los que defenderse. La unidad peninsular ya había concluido y no hu...
La minería en Palomares En Palomares existen dos tipos principales de minas: canteras de áridos para construcción (como la Mina N.º 300 de Valero y Alarcón) y los restos de la intensa actividad minera e industrial de la Sierra de Almagrera, que incluyen las ruinas de la Fundición de San Francisco Javier y la Fundición San Andrés . La Sierra de Almagrera es el contexto de la minería, y Palomares fue un punto de embarque para mineral y el emplazamiento de importantes fundiciones a finales del siglo XIX y principios del XX. Chimenea de fundición de plomo San Francisco Javier Chimenea de fundición de plomo San Andrés Canteras de áridos: Mina N.º 300: Es una cantera activa, situada en Palomares, que extrae áridos para construcción. Litología: Se basa en depósitos calizos y dolomíticos que, por la alta presión y temperatura, presentan dureza, lo que los hace aptos para el uso como subbalasto y en muros de escollera. Historia de ...
La Rebelión de los Moriscos Inicio de la rebelión (1568) El levantamiento comenzó en Navidad de 1568 en la región de la Alpujarra almeriense , una zona montañosa y difícil de controlar. Los moriscos eligieron como líder a Fernando de Córdoba y Válor , descendiente de antiguos reyes nazaríes, quien adoptó el nombre de Aben Humeya . Los rebeldes atacaron aldeas cristianas, ocuparon fortalezas y expulsaron a las autoridades reales. Pronto, la revuelta se extendió por toda la Alpujarra y partes de las serranías de Granada y Málaga. Desarrollo del conflicto El gobierno envió tropas bajo el mando de Don Juan de Austria , hermanastro de Felipe II. La represión fue muy dura , con miles de moriscos muertos o esclavizados. Aben Humeya fue asesinado en 1569 por sus propios seguidores y reemplazado por Aben Aboo , que continuó la lucha hasta 1571. Finalmente, los moriscos fueron derrotados y la rebelión sofocada. Consec...
Comentarios
Publicar un comentario